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Una de cal y una de arena

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Leonard García y Miguel Ángel Torres son dos de los luchadores latinos más excitantes de la WEC que vieron acción el pasado 30 de septiembre en el WEC 51: Aldo vs Gamburyan.
 

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García llegaba a esta pelea luego de protagonizar uno de los combates más espectaculares de los últimos tiempos frente al “Zombi Coreano” Chan Sung Jung en el WEC 48. Leonard García es un luchador que se brinda a su público, sin especular, dejando todo en la línea en cada uno de sus combates.
 
Miguel Ángel Torres enfrentaba una realidad distinta. Hace tan sólo algunos meses, Torres era considerado como uno de los mejores luchadores libra por libra. Luego de dos derrotas consecutivas a manos de Brian Bowls (WEC 42) y Joseph Benavidez (WEC 47), Torres estaba necesitado de una victoria frente a Charlie Valencia, para volver a encaminar su carrera y tener la posibilidad de pelear por el título en un futuro cercano.
 
García enfrentó al pupilo de Shawn Tompkins, Mark Hominick, quién había ganado sus últimas tres peleas antes del límite. Hominick mostró un boxeo más depurado que su rival, utilizando su jab en forma precisa y consistente. Contragolpeó de forma eficaz, logrando conectar con limpieza en varias oportunidades. Ya desde el inicio del combate, Hominick tomó el centro de la jaula, presionando las acciones en todo momento y mezclando sus envíos al cuerpo y a la cabeza. Su impecable táctica le permitió dosificar la energía para llegar a los últimos rounds de la pelea en óptimas condiciones físicas. García fue a por todas en cada uno de sus envíos, quedando expuesto a la contra de su rival en repetidas oportunidades. En los dos últimos asaltos, sus envíos no tuvieron el mismo poder que en el inicio del combate y su tanque de gasolina se fue consumiendo rápidamente. Luego de tres rounds de acción ininterrumpida, los jueces fallaron la pelea a favor de Hominick en decisión dividida. Hominick planteó una estrategia de pelea hecha a la medida de su rival que funcionó a la perfección:
 
“Sabíamos que Leonard tiene una mano derecha muy pesada y yo quería hacerle pagar cada vez que él fallara, ese era mi plan. Leonard es un rival incansable, difícil de acabar, por eso tenía que atacar y atacar estando siempre encima de él. Sólo tengo respeto para Leonard, somos amigos fuera de la jaula y sólo competidores dentro de ésta”.
 
En el tercer combate de la carta principal, se enfrentaron Miguel Ángel Torres y Charlie Valencia. En un intento por revivir su carrera, el ex campeón de los gallos, estableció su campamento en el gimnasio Tri Star de Montreal, refugio del campeón de los Welter George St. Pierre.
 
Cuando sonó la campana que dio inicio a la pelea, pudimos observar ligeras modificaciones en la forma de pelear de Torres. Fuimos testigos de un Torres más precavido y reacio a los intercambios francos de golpes. Con su postura poco ortodoxa, sus hombros encogidos y su mano derecha a la altura del mentón, esperó los momentos precisos para desbordar a su rival sin exponerse innecesariamente. Aprovechando la ventaja de su alcance de brazos, mantuvo a raya a su oponente con el jab de mano izquierda. El desarrollo del primer round fue parejo hasta que Torres logró conectar con sus puños, provocando la caída de su rival que fue víctima de los viciosos golpes a ras de lona de Miguel Ángel.
En el segundo round de la pelea, Torres continuó acosando a su rival, controlando el centro del octágono. Valencia se vio superado en el combate de pie e intentó derribar de forma infructuosa derribar a su contrincante.
Cuando la pelea finalmente fue a la lona, producto de los rodillazos y patadas de Torres, éste tomó la espalda de su rival y cerró un triángulo de cuerpo. En un descuido de Valencia, Torres logró escabullir su brazo por debajo del mentón de su rival, asegurando la estrangulación y acabando el combate por rendición.
Torres demostró que aún tiene mucho por crecer y demostrar en la WEC:
 
“Mis dos derrotas pusieron en evidencia que todavía tengo cosas que aprender y lugar para crecer. Entrenar en el Tri Star Gym con grandes compañeros me ha hecho un mejor luchador. En Canadá aprendí mucho sobre la disciplina de la lucha”.
 
Por su actuación, se llevó la ¨Sumisión de la noche¨ embolsando diez mil dólares adicionales.