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Pablo Garza, ¿el Struve de peso pluma?

Pablo Garza regresará al
octágono el próximo sábado 17 de
noviembre
cuando se enfrente con el canadiense Mark Hominick en el primer combate de la cartelera estelar del UFC 154.

Con
una altura de 1,86 y un peso de 66 kilogramos, su contextura física lo hace
llamativo desde la primera vez que se lo ve y si a eso se le suma su estilo
agresivo da como resultado un peleador a tener muy en cuenta en la categoría
que domina José Aldo.

Corría
el 4 de diciembre del año 2010. Muchos
de los peleadores de WEC pasaban a
las filas de UFC así como también lo hacían dos de las categorías que nunca
antes habían participado dentro del octágono: Los gallos y los plumas. Garza,
había tenido una mala experiencia en The
Ultimate Fighter 12
como peso liviano perdiendo en la primera ronda contra quien
luego sería finalista, Michael Johnson.

Entonces
ese día tuvo la oportunidad en el peso que él acostumbraba. Pablo entró a pelear
en la categoría de las 145 libras y
dejó claro que sería un rival complicado para cualquiera. Su contextura física
le permite hacer cosas diferentes y lo demostró. Un espectacular rodillazo volador dejó a Fredson Paixao sin respuesta en el
piso, dejando en claro que Garza había llegado para quedarse.

Tras
eso llegó su segunda posibilidad. Aprovechando sus largas extremidades y un
depurado Jiu Jitsu Brasileño flotó
por los aires nuevamente, pero esta vez para cerrar un triángulo volador de película. Yves
Jabouin
, local ese día de abril en el UFC
129
, no tuvo otra opción que rendirse. Dos peleas, dos victorias dentro del
octágono y un futuro más que promisorio.

Los
fanáticos comenzaron a hablar de él y de sus parecidos. Muchos nombraron Stefan Struve, el holandés que
sorprende a todos cada día más con su crecimiento y realmente son muy
parecidos. Tal vez un poco irregulares, pero siempre dan batalla y buscan definir
los combates de cualquier forma.

Pero
tras esa primavera de victorias llegó un momento difícil, Dustin Poirier lo sometió y Dennis
Bermúdez
se impuso por decisión unánime, dejándole claro que deberá
modificar muchas cosas para entrar en la elite de la categoría.

Y
todo esto es un proceso de aprendizaje, Garza tiene que aprovechar mucho más esa diferencia de alcance que posee sobre casi
todos sus oponentes. Comenzar a trabajar desde la distancia larga y no sentirse tan confiado de caer con su espalda
en el suelo para buscar sumisiones, porque un peleador con una contextura
completamente diferente como pasó con Bermúdez lo levanta y lo azota contra el
suelo cuantas veces le parezca necesario. Contra Mark Hominick tendrá la oportunidad de reivindicarse.

“Es
un golpeador extremadamente bueno y
un veterano de este deporte. Antes de que yo llegara a UFC él era uno de esos
peleadores que miraba y con los que me identificaba”, reconoce el peleador de
29 años y raíces latinas.

Habiendo
jugado baloncesto en sus días en la secundaria, parece que Pablo Garza tomó la decisión correcta pasando a las Artes Marciales Mixtas (MMA por sus
siglas en inglés). Hoy se encuentra en la cima de los deportes de combate, pero
aún quiere seguir escalando. Su sueño es el cinturón de peso pluma de UFC y el primer paso de su recuperación
comienza el 17 de noviembre. Eso sí,
el primer paso será largo, como cada uno de los que da este gigante de 66
kilos.