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GSP-Hardy: Quizás. Sólo quizás

Por Michael DiSanto

Dan Hardy es un peleador al que millones de fanáticos adoran o adoran odiarlo.

Es joven, extremadamente talentoso y lleno de confianza en sí mismo. En realidad, algunos pueden considerar que tiene un orgullo desmesurado porque este británico con peinado mohicano exhibió su confianza en sí mismo temprano en su carrera en el UFC diciendo tonterías en busca de pleito antes de las peleas.

Por Michael DiSanto

Dan Hardy es un peleador al que millones de fanáticos adoran o adoran odiarlo.

Es joven, extremadamente talentoso y lleno de confianza en sí mismo. En realidad, algunos pueden considerar que tiene un orgullo desmesurado porque este británico con peinado mohicano exhibió su confianza en sí mismo temprano en su carrera en el UFC diciendo tonterías en busca de pleito antes de las peleas.

Más que hablar tonterías, Hardy Seguramente lo denominaría guerra mental, porque le encanta entrar en juegos mentales con sus oponentes en los meses, semanas y días previos a un combate. Las palabras que usa apuntan a generar ira en su oponente, haciendo que el encuentro sea emocional, en lugar de una competencia atlética calculada.

Sus habladurías también causaron la marcada división entre los fanáticos. A muchos les encantan sus tácticas, mientras que otros las odian. Ha dicho cosas que algunos seguidores esperan que no pueda cumplir.

En lo único que todos parecen estar de acuerdo es en que tiene un buen juego, en especial, de pie; se abrió camino ante sus tres primeros oponentes del UFC como un cuchillo caliente en la mantequilla. Esas victorias lo colocaron en el mapa.

Pero, esas tres victorias fueron sobre Akihiro Gono, Rory Markham y Marcus Davis—oponentes sólidos, pero no de los mejores de peso welter.

Hardy tuvo la primera oportunidad de enfrentarse a uno de los mejores de peso welter en noviembre, cuando entró al Octágono contra Mike Swick en un combate de eliminación por el título. Su estrategia de hablar tonterías desapareció en la preparación para la pelea, ya que este peleador descarado parecía concentrarse sólo en la técnica del deporte por primera vez en su carrera en el UFC.

Los críticos interpretaron este cambio de comportamiento como un nerviosismo excesivo o intimidación que se apoderó de su acostumbrada seguridad inquebrantable. Hardy respondió a esos cuestionamientos hablando muy mal de Swick para ganarse su primera oportunidad por el oro de peso welter.

La victoria sobre Swick fue sin dudas una hazaña impresionante. Pero intentar conquistar a Georges St-Pierre es una historia completamente distinta.

GPS es el rey incuestionable de las 170 libras. Está entre los mejores dos o tres peleadores del planeta libra a libra. Es un hombre que no tiene huecos notables en su juego. Y es mucho más en tantos aspectos que ningún otro peso welter sobre la faz de la Tierra.

En otras palabras, la pelea del sábado por la noche es, por mucho, la prueba más difícil de la carrera joven de Hardy. En realidad, decir que la pelea es una prueba para Hardy no es suficiente para explicar la dificultad que deberá atravesar. Enfrentarse a GPS es lo más parecido a un obstáculo insuperable que uno puede enfrentar en la división de peso welter.

Por supuesto, ni GSP ni ningún otro peleador en el mundo es perfecto. Cualquiera puede ser derrotado si no se prepara bien, si comete errores durante la competencia o, simplemente, si el otro es mejor. Matt Serra tenía muchas menos posibilidades de ganar contra GSP en UFC 69 que las que tiene Hardy el sábado por la noche, y ganó por nocaut técnico en el programa de apertura.

La tarea de Hardy no es imposible. Sólo es increíblemente difícil.

Si quiere irse de New Jersey con el título en la cintura, necesitará librar una pelea casi perfecta porque no parece tener ninguna ventaja sobre el campeón, al menos en teoría. El primer paso hacia una pelea perfecta es mantener la acción en los pies.

GSP no tiene par en cuanto a su habilidad para pasar de los golpes a la lucha. Esa habilidad hace que sea más efectivo exponencialmente en ambas facetas del juego, porque sus oponentes están constantemente desequilibrados tratando de descifrar si lo próximo será un golpe o un derribo. Hardy necesita encontrar una forma de indicarle al campeón hacia dónde irá la pelea, en lugar de intentar reaccionar y defenderse de las tácticas de GSP.

La mejor manera de evitar que GSP controle la acción es acorralarlo con golpes y luego mantenerse fuera de su alcance. Por consiguiente, Hardy debería tomar el centro del Octágono de inmediato cuando el referí indique que comienza la acción. GSP pelea desde una posición tradicional de kickboxing y le encanta tener el papel principal con golpes a la mandíbula.  Hardy necesita acertarle en la mandíbula lanzando un golpe primero, debe golpear derecho y volver rápidamente el brazo izquierdo para protegerse del derechazo de su oponente.

Debería hacer una combinación de golpes a la mandíbula—golpes simples seguidos de medio paso a la izquierda, golpes dobles seguidos de una patada externa o una combinación tradicional de uno-dos. La clave es cambiar constantemente el ataque y luego salir del alcance para que GSP no tenga tiempo de contraatacar.

BJ Penn hizo justamente eso en el primer asalto de su pelea contra GSP en UFC 58 y durante los primeros minutos pareció que le iba a ganar con facilidad. Penn también fue efectivo con los golpes a la mandíbula y los derechazos y luego cambió el ángulo de su ataque, haciéndole difícil a GSP encontrar el ritmo. Hardy puede hacer lo mismo.

El desafiante debe tener cuidado de no endulzarse con los golpes si logra el éxito temprano de pie. GSP es muy bueno para entrometerse en un golpe y forzar un cierre. Hardy no querrá encontrarse en esa situación porque lo llevará a que GSP lo acorrale contra la celda y lo controle en esa posición o a que el campeón lo lleve al suelo. De cualquier manera, Hardy estará en desventaja y sus posibilidades de ganar disminuirán.

Si GSP tiene éxito y lleva la acción al suelo, Hardy no debe perder tiempo con su guardia alta. Sabemos que es cinturón marrón de Jiu-jitsu en el Tenth Planet de Eddie Bravo. Pero un cinturón marrón en Jiu-jitsu no es suficiente para contrarrestar el control en el suelo o el ataque de derribo y golpes de GSP. Por eso mismo, Hardy debería intentar ponerse de pie a toda costa si la pelea va al suelo. Debería depender de su defensa sólida de sometimiento para mantenerse fuera de una llave que termine la pelea; una vez más, Hardy debería evitar el juego de guardia y arriesgarse a ponerse de pie, que es como podrá defenderse mejor.

Otra cosa de la que Hardy debe olvidarse para el sábado es del nocaut. Es muy buen golpeador. Si golpea continuamente a GSP con derechazos o ganchos de izquierda, ganará por nocaut. Si intenta ganar por nocaut con un golpe, terminará enredado en sus golpes, y GSP se dará cuenta de lo que le espera. Entonces, el campeón probablemente pueda evitar los golpes y contraatacar con derechazos fuertes o derribos explosivos con las dos piernas.

Habrá una excepción a esa regla si Hardy puede acosar a GSP con golpes duros. El británico tiene un mentón excepcional y mucha fuerza de golpe. Puede depender de esas dos características para un intercambio feroz de golpes. Es posible que lo noqueen por primera vez en su carrera, pero tendrá la mejor oportunidad de conseguir un nocaut si GSP se planta de pie y lanza imprudentemente.

A pesar de que la clave para la victoria de Hardy es mantener la pelea de pie, esto no significa que le será fácil golpear a GSP. El campeón de peso welter del UFC es un golpeador extremadamente versátil. Es un experto en karate Kyokushin, que es un arte marcial de full-contact diseñado para combate callejero. Es por eso que GSP tiene tanto manos de boxeador como patadas de primera que lanza a una velocidad y con una fuerza impresionantes.

Casi no hay dudas de que se sentirá seguro peleando de pie con Hardy. Es casi garantizado que el plan de juego de GSP es golpear a Hardy al principio de la pelea. Sin embargo, la mejor parte del juego de GSP, como dijimos antes, es que mezcla sus habilidades de golpe con la lucha sin ningún problema, haciendo que los oponentes sean vulnerables a ambas.

GSP puede sacar a Hardy de su juego haciendo que se concentre en defenderse de derribos. Puede lograrlo con un derribo con las dos piernas durante el arranque. GSP no debería preocuparse mucho por tener éxito con el primer intento de derribo. Incluso si no lo logra, servirá para recordar que la lucha está muy presente en el juego de GSP. Además, si Hardy puede defenderse de un primer intento, puede sentirse demasiado seguro de sus habilidades de defensa, lo que hará que sea mucho más sencillo para GSP poder derribarlo al poco tiempo.

Una vez que golpeen el suelo, GSP, que no tiene un entrenamiento formal en lucha, debería poder tomar el control y castigar a Hardy. Eso es algo que nadie más pudo hacer en el UFC hasta ahora, pero, GSP no es un peleador cualquiera. De hecho, tampoco es un luchador cualquiera. Algunos dicen que tiene lo necesario para competir por un lugar en el equipo de lucha nacional canadiense.

Parece loco, pero GSP es un atleta especial.

De pie, las claves de GSP son muy similares a las de Hardy—todo comienza con un golpe a la mandíbula, aunque no le preocupe tanto rodear a su oponente como derribarlo.

El golpe a la mandíbula de GSP es el mejor de la división—sin excepción. Taladra a sus oponentes porque golpea con mucha convicción y, al igual que Hardy, cambia el ritmo de sus golpes constantemente. Lanza un golpe solo, un doble, lo mezcla con muchas otras combinaciones y, por supuesto, lo usa como distracción parar cambiar rápido de nivel e intentar un derribo.

El único problema es que a veces tarda un poco con el golpe luego de un doble, en especial en los asaltos del medio y los últimos. Hardy debe concentrarse totalmente en eso y estar listo para contraatacar con un derechazo cada vez que GSP lo golpee con un doble.

GSP no necesita rodearlo porque no le preocupa que lo derriben, pero necesita mover la parte superior de su cuerpo de lado a lado mientras ataca para evitar un contraataque que lo destruya. GSP no quiere terminar en una guerra de puños con su oponente más explosivo, pero definitivamente quiere agitarlo de pie y mantenerlo moviéndose hacia atrás.

Al final del día, es una pelea que GSP tendría que ganar. Tiene muchas más armas en su arsenal y las combina sin problemas de una forma que pocos pueden igualar. Una vez que comience la acción, será obvio que Hardy nunca se enfrentó a un peleador del calibre de GSP.

Al menos, eso es lo que todos creen según la carrera de cada uno en el Octágono hasta ahora. Quizás Hardy sea un diamante en bruto a la espera de salir a relucirse. Quizás sea un campeón a la espera. Quizás sea Serra Parte II y sorprenda al mundo del deporte con la derrota más impresionante en artes marciales mixtas en lo que va del 2010.

Quizás. Sólo quizás.