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"El Conquistador" va por el nocaut

 

Jorge “El Conquistador” Rivera
buscará prolongar su racha positiva a cuatro victorias consecutivas cuando
enfrente, el próximo 26 de febrero, al británico Michael “El Conde” Bisping.
Con sus treinta y ocho años de edad, Rivera intentará dar un salto cualitativo
en su carrera profesional, enviando un claro mensaje a sus potenciales rivales
y a la directiva del UFC.

 Para conseguir la tan ansiada
pelea con “El Conde”, Rivera recurrió al juego de las palabras, intentado
provocar al inglés a través de los medios de comunicación. “El Conquistador” se
ha metido debajo de la piel del británico, provocando la ira de este último con
declaraciones como ésta:

 

“Creo que Sakara es mejor
luchador que Bisping. La pelea con Sakara hubiese sido mucho más dura. No creo
que Bisping sea el luchador que dice ser. Lo sabremos luego de que pelee
conmigo”.

 

La disputa pasó a ser algo
personal para ambos luchadores. El puertorriqueño no suele ser un luchador que
recurre a estas técnicas para promocionar una pelea y provocar a sus rivales.
Para esta lucha en particular, parece haber sacado una hoja del manual de
Bisping (conocido por su dominio de la oratoria previa al combate).

 

Rivera vuelve a ver acción
dentro del octágono a casi un año de su última presentación. Recordemos que en
el UFC 122, el puertorriqueño debía enfrentar al italiano, Alessio Sakara,
quién no se presentó para combatir por padecer síntomas de gripe minutos antes
de entrar al octágono. Pese a esto, Rivera cree que el tiempo fuera de
competencia no será un factor de consideración:

 

“No creo en la oxidación por
la falta de competencia. En el año 2007 me rompí la mandíbula y no volví a
competir hasta el año próximo cuando luché una de mis mejores peleas frente a
Kendal Grove. Lo único que extraño es pelear frente a miles de personas”.

 

Éste es un momento crucial en
la carrera del veterano. Ya no le quedan demasiados cartuchos en la recámara como
para estar gastando pólvara en chimangos. El desafío del 26 de febrero lo puede
catapultar hacia nuevas alturas, o detener su frenético ascenso en el ránking
de los medianos.  

 

Bisping, el primer inglés en
encabezar un evento en la historia del UFC, respeta el poder de fuego de su
rival pero no cree que esté a su nivel:

 

“Rivera es peligroso. Puede
golpear fuerte y convertir la lucha en una guerra. Me sorprende que haya estado
hablando de la forma en que lo hizo. Necesita ver con detenimiento a los
rivales que derrotó últimamente y preguntarse cómo los derrotó. No me gusta
subestimar a nadie pero creo que no está a mi nivel”.

 

Evidentemente, mucho de lo
dicho por el británico es cierto. En los papeles, Rivera está un escalón por
debajo de Bisping y los rivales que ha enfrentado el boricua últimamente, no
han sido de los más peligrosos de la división. Lo cierto es que una pelea es
una pelea y el octágono está lleno de sorpresas. Rivera aún cuenta con la
suerte de los pegadores.