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Anderson retiene el título con su último aliento

Por: Esteban Tomé Fuentes<?xml:namespace prefix = o ns = "urn:schemas-microsoft-com:office:office" />
En una fantástica noche de peleas, el luchador brasileño logró retener el título de los medianos por séptima vez consecutiva. En esta ocasión, enfrentaba al especialista en lucha grecorromana y dominador absoluto del arte de la retórica pre combate, Chael Sonnen. El americano logró concretar dentro del octágono todo aquello que pronosticó previo a la pelea, exceptuando su derrota. Consiguió derribar a su rival en numerosas ocasiones, poniéndolo de espaldas a la lona durante los cinco rounds de la pelea y sacando provecho de su efectivo golpe a ras de lona.

 A dos minutos del ocaso de la pelea y cuando todo indicaba que los jueces tendrían la última decisión en las tarjetas, Silva logró cerrar un triángulo preciso, que acabó con las aspiraciones de Sonnen quién se relamía frente a lo parecía ser una segura victoria por decisión. <?xml:namespace prefix = o ns = "urn:schemas-microsoft-com:office:office" />
“Es devastador, no puedo explicarlo, mi corazón está roto. Gané la medalla de plata una vez más. Anderson es un buen peleador y encontró la forma de ganar, eso es lo que hacen los campeones”.
Chael fue el gran dominador del combate. Supo dictar el ritmo y faces de la pelea gracias a sus dotes en la disciplina de la lucha y su facilidad para conseguir los derribos. Exhibió las debilidades de un rival que, previo a esta pelea, perecía no tener fisuras. Pese a que en los papeles no poseía la ventaja en la lucha de pie, logró conectar de forma convincente en dos oportunidades conmoviendo a su rival. Una vez en el suelo,  mantuvo siempre el control de su oponente y con una variedad de golpes de puño, codazos y palmadas de mano logró neutralizar al campeón.
Anderson Silva no fue el luchador espectacular que nos tiene acostumbrados. Quizás porque se encontró disminuido por una aparente lesión que lo afectó previo al combate.
“No es excusa pero, hace como una semana y media lastimé mis costillas entrenando y el médico dijo que no podía luchar. Aún así decidí pelear”.
Silva demostró la naturaleza impredecible del deporte más apasionante del mundo. En un abrir y cerrar de ojos pueden cambiar las acciones de manera dramática. Ha sido una noche de espectaculares remontadas y la pelea estelar no fue la excepción. Anderson ganó los sesenta mil dólares por la sumisión de la noche además del respeto de sus fans por haberse mantenido siempre en combate. Es cierto, por otro lado, que deberá trabajar en su lucha y en la defensa de los derribos si es que desea evitar este tipo de situaciones en el futuro. Lo cierto es que regresará una vez más a su país con el título sobre su cintura. Orgullo latinoamericano.